Por Joe McHale, Director de Gobierno y Asuntos Regulatorios de Bloomberg para Reguladores de Riesgo Global
Una década después de las profundas reformas regulatorias que se pusieron en marcha en respuesta a la crisis financiera, las próximas oleadas de reformas están apareciendo en el horizonte.
Tanto para los responsables de la formulación de políticas como para los participantes en el mercado, la década de 2020 consistirá en responder a la pandemia mundial y a la emergencia climática. En Europa, los reguladores también tendrán que abordar "la vida después del Brexit" y lidiar con las innovaciones digitales y tecnológicas que están transformando los mercados.
Las finanzas verdes encabezan la agenda
Cuando estalló la pandemia algunos temían que se reduciría el enfoque en las finanzas sostenibles. En cambio, el consenso parece ser claramente que la inversión masiva, y las medidas regulatorias necesarias para reconstruir nuestras economías después de la pandemia, deben apoyar la transición hacia una economía de carbono neto cero.
Para respaldar este objetivo se espera que la UE publique su renovado plan de acción para las finanzas sostenibles a principios de 2021. Esto delineará la próxima ola de medidas que incluye propuestas para una norma de bonos verdes y una revisión de la Directiva de Información No Financiera que establece normas de divulgación sobre el clima para las grandes empresas.
Mientras tanto, el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles, acordado el año pasado y que impone a los administradores de activos la obligación de informar sobre aspectos sociales, ambientales y de gobernanza (ESG), comenzará a aplicarse progresivamente a partir del 10 de marzo. Aunque las detalladas normas de implementación no entrarán en vigor a tiempo, la Comisión Europea ha declarado recientemente a los participantes del mercado que tendrán que seguir cumpliendo con los requisitos de alto nivel basados en los principios de la regulación. La Taxonomía de la UE también seguirá desarrollándose con normas de implementación para que pueda comenzar a aplicarse inicialmente a partir del 1 de enero de 2022.
Otra oportunidad para la CMU
En septiembre de 2020 la Comisión de la UE reactivó sus planes para crear una Unión del Mercado de Capitales (CMU, por sus siglas en inglés) con 16 medidas legislativas y no legislativas que se adoptarán en 2021. Estas van desde el establecimiento de una plataforma para toda la UE que proporcione a los inversionistas acceso a la información de la empresa hasta una mayor armonización de ciertas reglas de insolvencia.
La directiva sobre mercados de instrumentos financieros (MiFID) también volverá a estar en el centro de la agenda regulatoria tras su implementación en 2018. Este año, la UE comenzó a ajustar la MiFID II como parte de su paquete de recuperación del mercado de valores. Junto con los cambios en las normas sobre prospectos y titulización, la llamada "solución rápida de la MIFID" tiene por objeto apoyar la recuperación reduciendo las cargas al tiempo que introduce cambios limitados en los requisitos de divulgación, información sobre la mejor ejecución y desagregación de la investigación. Esta es una preparación para una reforma más fundamental de la MiFID II, actualmente programada para el cuarto trimestre de 2021. La Autoridad Europea de Valores y Mercados (AEVM) ya ha realizado varias consultas, y entre otros cambios parece probable que el régimen de transparencia se haga más simple y más efectivo. Parece seguro que se incluirá una propuesta de creación de una cinta consolidada de precios y volúmenes de valores negociados en la UE.
Además de la UMC, está previsto que la UE introduzca cambios en las normas contra el blanqueo de capitales (1T), revise el Reglamento sobre Depositario Central de Valores (2T) y actualice el régimen de Solvencia II para las aseguradoras (3T). También está en marcha una revisión de la Directiva de Gestores de Fondos de Inversión Alternativos, o AIFMD, con una propuesta durante 2021.
Estabilidad financiera
Cuando estalló la pandemia, los reguladores actuaron rápidamente para dar a los bancos un respiro. Entre las diversas medidas de ayuda se retrasó la implementación final de Basilea III en un año, hasta enero de 2023.
Los próximos 12 meses probablemente verán un retorno a la normalidad si las circunstancias lo permiten. Dado que las propuestas regulatorias de la UE para implementar plenamente la Revisión Fundamental de la Cartera de Negociación (FRTB), entre otros elementos (la directiva sobre requisitos de capital y regulación o CRD6/CRR3), no se publicaron en junio de 2020, presumiblemente lo harán en 2021.
La postergada introducción de los requisitos de márgenes para los derivados no compensados se reanudará en septiembre, con la siguiente ola de contrapartes. Sin embargo, la transición hacia tasas libres de riesgo no se ha retrasado y los reguladores siguen destacando que los participantes del mercado deberían estar haciendo planes para el fin de la tasa LIBOR.
Tecnología e innovación
Responder a las oportunidades y riesgos que puedan surgir de la innovación tecnológica seguirá ocupando un lugar destacado en la agenda. En el marco de su paquete de Finanzas Digitales, los responsables de política de la UE tendrán como objetivo finalizar el proyecto de legislación sobre criptoactivos (mercados en criptoactivos o MiCA) y resiliencia operativa (resiliencia operativa digital o DORA) en 2021.
Divergencia entre el Reino Unido y la UE
El Reino Unido anunció las limitadas áreas en las que de inmediato divergirá de los requisitos de la UE bajo la legislación de la UE "onshored" en un comunicado ministerial a mediados de 2020. Recientemente, el chancellor (ministro de Hacienda) también presentó su visión sobre el futuro de los servicios financieros del Reino Unido, con el desarrollo de una taxonomía verde del Reino Unido y de divulgaciones obligatorias alineadas al TCFD. Además, el gobierno está estableciendo un grupo de trabajo que propondrá reformas al régimen de cotizaciones en bolsa del Reino Unido, y está llevando a cabo una serie de revisiones de los regímenes de fondos y de ultramar del Reino Unido.
Tal vez como era de esperar, el final del período de transición del Brexit el 31 de diciembre de 2020 no signifique el fin de la incertidumbre, que parece destinada a formar parte de las relaciones entre el Reino Unido y la UE, a medida que el Reino Unido establece un régimen regulatorio que se adapta a sus propias necesidades y la UE continúa con su ambiciosa agenda regulatoria. Por todas estas razones, el 2021 se perfila como un año ocupado para la regulación financiera, particularmente en Europa.
Si desea más información sobre cómo conducirse mejor a través de estas reformas regulatorias clave, póngase en contacto. Nuestros especialistas en Bloomberg están preparados para ayudarle a navegar a través del panorama regulatorio para el año venidero.