Los desafíos específicos que enfrentan los directores de relaciones con los inversionistas (DRI) cada día, mes, trimestre y hasta año están determinados según las características específicas de la compañía que representan. ¿Se trata de una compañía de gran capitalización con alcance global y (típicamente) una función de RI bien dotada de recursos? ¿O se trata de una compañía emergente microcapitalizada con recursos internos mínimos? ¿Qué tan positivos son los antecedentes de la compañía? ¿Qué tan diversificada es su base de accionistas? ¿La compañía se encuentra bien cubierta en su área de ventas?
A pesar de estas variaciones, todos los DRI tienen los mismos objetivos, que son maximizar el precio de las acciones de su compañía y reducir la exposición de sus valores a la volatilidad, ya sea que estos movimientos estén motivados por la opinión de los inversionistas acerca de la compañía, el sector de la compañía o “entidades” comparables. Esa es la misión y, como anticipan los DRI para 2019, hay dos estrategias principales: la primera es profundizar la interacción con los accionistas existentes y la segunda es diversificar la base de accionistas.
¿Por qué enfocarse en la interacción?
Es claro que los accionistas existentes tendrán un conocimiento profundo de la compañía, pero los DRI necesitan desafiar la suposición de que este grupo de inversionistas tiene una perspectiva completa y actualizada de toda la organización. La decisión de comprar acciones puede ocurrir por una variedad de razones y la titularidad no es lo mismo que la interacción. Mientras que el precio de adquisición de un inversionista es un indicador cuantificable, el precio objetivo de ese mismo accionista —o resiliencia a liquidaciones— no se conoce hasta que desinvierte. Los gestores de fondos manejados activamente también cambian con frecuencia y la persona que compró la acción puede haber proseguido, llevándose las opiniones favorables. Por esta razón es importante centrarse en consolidar la interacción para estirar el precio objetivo de estos inversionistas y mejorar su “apego” ante precios más altos o devaluaciones a corto plazo aumentando su confianza en estrategias de largo plazo. Estos desafíos requieren que los DRI profundicen su conocimiento sobre su base existente de accionistas de modo que puedan personalizar su contenido de inversiones de acuerdo con las estrategias específicas de sus inversionistas. Las nuevas reglas de diversificación
El enfoque de la segmentación cada vez cobra mayor importancia para las otras metas principales del DRI: se trata de la diversificación. Este proceso de diversificación es más eficiente cuando la comunicación constituye un elemento esencial, el cual requiere que, a su vez, se garantice que la comunicación esté estrechamente alineada con las estrategias de inversión de los accionistas potenciales. Un reporte elaborado en 2017 acerca de las relaciones con los inversionistas por BNY Mellon reveló que los DRI cada vez están abandonando más las estrategias de diversificación geográfica para adoptar enfoques temáticos. El principal criterio de los encuestados para dirigirse a nuevos inversionistas en acciones fue “estilo de inversión”, seguido por “copropiedad”. Mientras tanto, se muestra un descenso en el número de DRI que han respondido que se dirigirán a ciertas geografías para atraer nuevos inversionistas. Un nuevo grupo al que se han estado dirigiendo es al de inversiones en temas ambientales, sociales y de buen gobierno (Environmental, Social and Governance - ESG). Por ejemplo, el número de clientes que ha estado usando datos de ESG de Bloomberg casi se ha triplicado hasta alcanzar 14,935 usuarios. Lo que significa una gran liquidez potencial para las compañías con DRI capaces de aplicar los propósitos de ESG a las acciones de su compañía. Aunque estos “costos” son relativamente altos en lo que se refiere a los recursos del DRI, la “retribución” también puede ser considerable, ya que la investigación sugiere que los inversionistas en ESG tienen el tipo de características que son valiosas para una compañía: se trata de inversionistas de largo plazo, menos interesados en decisiones de corto plazo basadas en precios. Este el reporte tiene como objetivo ofrecer a los DRI una perspectiva acerca de los cambios que se están dando en su sector y funciones laborales, y cubre una variedad de asuntos apremiantes, desde los desafíos relacionados con los recursos hasta el aprovechamiento de las nuevas tecnologías digitales para la comunicación y el manejo de la diversidad de género. Propone formas de adoptar estrategias nuevas y proactivas que pueden ayudarles, tanto a ellos como a sus compañías, para tener un desempeño destacado.