Con el impulso que está ganando la agenda libre de carbono, la década de 2020 se convertirá en la década en la que el cambio climático se vuelve una prioridad para las empresas de inversión. El riesgo del cambio climático puede dividirse a grandes rasgos en dos partes interrelacionadas: el riesgo físico de los activos debido a las extremas condiciones meteorológicas asociadas y el riesgo de transición vinculado al cambio hacia una economía baja en carbono.
El hecho de que las empresas tengan que hacer frente a un mayor riesgo físico o de transición dependerá de la forma que adopte la respuesta política internacional.
En este informe examinamos cuestiones clave sobre cómo los reguladores globales y las empresas individuales están midiendo, analizando y ajustándose a los riesgos relacionados con el clima. Esto incluye el uso de los datos geoespaciales de Bloomberg y las estimaciones de emisiones de carbono para ayudar a las empresas a gestionar sus riesgos y mejorar el cumplimiento con los informes sobre el clima.
También explicamos por qué los puntajes de la transición del carbono pueden proporcionar información poderosa para ayudar a las empresas a transitar exitosamente hacia una economía con menos emisiones de carbono y destacar las realidades del mercado que impiden que los bancos de inversión se alejen de los combustibles fósiles, pese al auge de los bonos verdes.