Luego de un año de trastornos económicos sin precedentes causados principalmente por la actual pandemia global del COVID-19, el 2021 traerá sus propios desafíos.
Independientemente de otra posible crisis, esos desafíos implicarán prepararse para incógnitas conocidas más inmediatas, como nuevas medidas de confinamiento y problemas crediticios, además de cuestiones de más larga duración, entre ellas, la eliminación gradual planificada de la LIBOR a fines de año.
A nivel macro, la actividad económica en muchos países puede haberse contraído en un 5-10% en 2020 y se podría esperar solo una modesta recuperación en 2021. Aunque los bancos centrales continuaron proporcionando un soporte sustancial a los mercados de tasas de interés (aproximadamente US$5,6 billones en 2020) mientras se extendía la pandemia global del Covid-19, las empresas igualmente necesitaban gestionar sus flujos de caja y algunos informes sugieren que la debilidad crediticia continuará en 2021. La reciente carta del BCE a los directivos de la banca, por ejemplo, solicita a los grandes bancos dar a conocer sus planes para abordar el rápido aumento de los riesgos de crédito.
A pesar de aun no haber sido implementada de manera integral, la FRTB (Revisión fundamental de la cartera de negociación), creada tras la crisis crediticia de 2008, ya ha empezado a dar frutos, dado que los bancos estaban mucho mejor preparados y mejor capitalizados en 2020 de lo que estaban en 2008. Sin embargo, la implementación sigue siendo un desafío, mientras se observa una desigualdad en los esfuerzos de cumplimiento entre los bancos. La enorme magnitud y especificidad de los detalles requeridos para la regulación puede ser abrumadora y podría decirse que representa la principal dificultad del marco. Aunque la pandemia global del COVID-19 suscitó un retraso a nivel mundial de un año para la FRTB desde una perspectiva regulatoria, la mayoría de los bancos logró poner en marcha las implementaciones de FRTB con bastante rapidez, y harán una pausa de solo dos o tres meses a sus planes de implementación.
En tanto, el largo camino de la transición de la LIBOR ha experimentado un alto nivel de coordinación entre los reguladores, gobiernos, inversionistas y bancos, con altos niveles de transparencia e inclusión, dado que las diversas consultas han ayudado a perfeccionar las nuevas tasas libres de riesgo (RFR), así como los mecanismos de respaldo en los contratos heredados vinculados a la LIBOR. A menos de un año de la eliminación programada de la LIBOR, aún existen complicaciones importantes en los aspectos prácticos de las actividades relacionadas con la transición, especialmente en lo que respecta a los contratos heredados. Esto ha derivado en diversos enfoques que a menudo dependen de la jurisdicción y del tipo de producto.
En esta guía, exploraremos algunos de los riesgos clave y tendencias que se espera lideren la agenda de funciones de riesgo para el próximo año.